Desde hace muchos años, todo lo que sale del circuito bancario tradicional son operaciones de alto riesgo, incluso en grandes operaciones en las que los préstamos pueden se sindicados y participes un montón de entidades financieras del esto de los bancos directores de la operación o de otros. Es evidente que es bueno que existan alternativas, es una competencia al negocio bancario, y hace que éste tenga que agudizar el ingenio para seguir con tal negocio, no obstante, hay ciertas operaciones que la banca no quiere entrar porque entiende que supera sus umbrales aceptables de riesgo. De la primera operación que tuve conocimiento por la prensa fue la que entonces un desconocido fondo de capital riesgo KKR (Kohlberg Kravis Roberts & Co.) compraron Nabisco por 31.000 millones de dólares, algo inaudito en los años 80. https://blogs.elconfidencial.com/mercados/secretos-del-private-equity/2009-02-16/por-que-kkr-no-tuvo-exito-en-rjr-nabisco_582353/ Luego oímos hablar de los Junk Bonds (Bonos Basura) y un tal Michael Milken, que financiaban este tipo de operaciones arriesgadas. Milken acabó en la cárcel en los años 90 y desde hace unos años se dedica a temas sociales, concretamente médicos a través de una fundación que lleva su apellido. En septiembre de 2008 tenemos la quiebra de Lehman Brothers, provocada por “otro invento” de deuda sin el suficiente respaldo solvente. “Más cerca” aquí tenemos la mala experiencia de casi todas las caja de ahorro y las que funcionaban bien, la metieron en fusiones que acabaron con ellas, y salvo unas pocas como Caixa Bank, Kutxa, Unicaja, Ibercaja ….. las demás fueron rescatadas con dinero público. La cosa era simple, conceder préstamos por garantías, entendiendo que su valor seguiría aumentado, sin atender con suficiencia la forma que se supone adecuada y muy contrastada de devolver los préstamos, la generación de recursos, si se presta por las garantías, se corre el riesgo de “estar comprando” tal garantía. Luego a ver lo que vale la garantía y el tiempo que se tarda en realizarla !!!!! Y ahora tenemos unos fondos de capital riesgo, metidos a prestamistas, lógicamente en operaciones a mayor rentabilidad de la que obtendría un banco, con lo cual si estos/as prestatarios/as están pagando por encima de “las tarifas” bancarias, no va a ser por gusto, sino por necesidad, y ya tenemos otra tormenta, porque estos fondos tendrán que colocar sus participaciones de alguna forma ¿No? Se supone que quien se mete ahí, sabe donde pone su dinero y es como siempre "riesgo versus rentabilidad".Decía un amigo mío, que fue director de zona de una importe entidad financiera "la morosidad es el cáncer de la banca", algunos tienen solución, otros lamentablemente no.